¡Hola nuevo visitante!

En tu incursión por las aguas infinitas de internet, has acabado en esta página, supongo que porque quieres saber algo más de mí, así que celebro esa curiosidad dándote las gracias. Siempre me ha gustado dibujar desde que tengo uso de razón. Dibujaba y leía cómics siempre que podía ¡¡Me encantaba!!  Pero eso me traía problemas

Cuando me daban alguna clase aburrida en el colegio (que era casi siempre) mi mente viajaba a otros planetas y para mí, era prácticamente imposible atender; por eso necesitaba dibujar en todas mis agendas y en la de mis compañeros, para centrar mi mente en lo que estaba escuchando en clase.

Sin embargo, muchos profesores no lo entendían y se enfadaban cada vez que me veían dibujar; lo entendían como una falta de respeto y por eso a lo largo de los años, acabé asociando el “dibujar” como un mal hábito, como fumar, las drogas o escuchar reggaeton.

Finalmente, terminé el colegio y fui a la universidad, pero como tenía muchos prejuicios acerca de las carreras artísticas, elegí una carrera técnica (por que aparentemente, era más segura económicamente). Ya era “adulto” y como no tenía la obligación de ir a ninguna clase, no dibujaba tanto como antes y poco a poco lo fui aparcando, dibujando solo de vez en cuando.

A pesar de eso, seguía leyendo comics, pero durante esa época, todos los días eran igual, estaba siempre de mal humor, no tenía propósito, ni dirección…
Fueron los tres años más tristes de mi vida.

Un día, un amigo me hablo de la carrera de Diseño Gráfico. No sabía lo que era exactamente, así que investigué un poco y me pareció interesante. En aquel entonces (y teniendo la perspicacia e inteligencia equivalente a la de una patata) vi que tenía un buen equilibrio entre “arte” y “algo práctico” así que decidí apostar por ello. Durante el primer año de carrera, nos aconsejaron comprarnos una libreta de bolsillo, para apuntar ideas, hacer bocetos y registrar nuestro proceso creativo profesional; lo acepté con gusto, lo usaba mucho en clase, para apuntar ideas, referencias y de vez en cuando hacer algún dibujo o algún cómic corto.

Pero un giro de guión inesperado, el gran plot twist, ocurrió cuando hice limpieza en mi habitación y me topé con un tesoro enorme: Encontré las agendas que usaba cuando iba al colegio… vi ideas, bocetos y todo un registro creativo… ¡¡Justo lo mismo que estaba haciendo ahora!! Para mí, fue toda una revelación y me indicó, que estaba en el camino correcto, aunque realmente no sabía exactamente donde acabaría.

Aprendí mucho durante mi etapa universitaria, manejar programas de diseño, como encontrar ideas interesantes…,  realmente sentía que estaba en mi sitio. Más adelante me enfrenté a la realidad del trabajo como Diseñador Gráfico. Trabajé en estudios de fotografía, estudios de diseño, productoras audiovisuales, como freelance…; pero en mis ratos libres, volvía a dibujar de nuevo… El dibujo volvía a estar en segundo plano. Ya conocía las herramientas, llevaba dibujando y leyendo cómics durante muchos años ¿Por qué no empezar a trabajar de ello?

Como no me sentía seguro todavía, quise ponerme retos pequeños para ir ganando confianza y destreza. Uno de ellos consistió en dibujar una viñeta diaria durante un mes (y compartirlo en internet) y gracias a ese reto, conseguí dar una charla en un colegio.

Después de acabar ese reto, dije… ¿Y por qué no otro más? Seguí y seguí poniéndome retos, como una viñeta semanal, una ilustración semanal y de vez en cuando, cuando tenía confianza suficiente, me presentaba a algún concurso ¡Incluso logré que me dieran una mención especial en Valencia Crea!

Durante los siguientes años, me seguí presentando a concursos, realicé proyectos para clientes de todo el mundo, además de seguir estudiando y leyendo conceptos sobre el color, composición, guión, ritmo, conceptualización…

¡Ah! Y además he impartido varias charlas sobre ilustración y cómic donde enseño a otras personas no solo a desarrollarse personalmente a través del dibujo sino también a quitar prejuicios sobre la creatividad, las carreras artísticas y miedos en los procesos creativos.

Y he descubierto… ¡¡Que me encanta!!

Tratando de explicar aquellas cosas que he aprendido es donde más asiento mis conocimientos y más crezco personal y creativamente.

En todo este largo proceso, me he dado cuenta de que dibujo porque me relaja, porque me ayuda a pensar, y sobretodo, porque me ayuda a convertir el dolor, la injusticia y la desesperanza que siento a veces en algo que puede ayudar al resto del mundo.

Por eso decidí crear este blog, para contagiar mi amor por el cómic, la ilustración y los procesos creativos.

Y si has llegado hasta aquí sin que vomites arcoíris, es que estás tan regular de la cabeza como yo ^^

GRACIAS
Tony Ventura

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